El urólogo malagueño Pedro Torrecillas participa en el Congreso Internacional de Ginecología

Presentó las últimas novedades en el tratamiento con criocirugía del cáncer de mama y los fibroadenomas mamarios

El doctor Pedro Torrecillas, urólogo malagueño y coordinador del Centro Internacional de Criocirugía y Criomedicina, ha sido uno de los ponentes en el Congreso Internacional de Ginecología celebrado en el Hospital HM Gabinete Velázquez de Madrid.

El encuentro ha congregado a más de 1.100 profesionales médicos de esta especialidad; y sirvió para valorar cómo la técnica de la criocirugía está aumentando en implantación y eficacia en los últimos años para el tratamiento del cáncer de mama y de los fibroadenomas mamarios.

La técnica de la ultra-congelación de tejidos tumorales tiene una dilatada trayectoria en Europa y Estados Unidos, siendo el centro malagueño que coordina Torrecillas el primero en utilizarla en el continente, para diferentes patologías, tanto benignas como cancerosas. De ahí que sean muchos los especialistas que acojan esta técnica con agrado, la planteen a sus pacientes y la incluyan en sus propuestas de tratamientos para tumores tanto benignos como malignos de mama.

 

 

La presencia del urólogo malagueño confirma la importancia y peso que está adquiriendo la criocirugía en el panorama científico mundial. “El Centro Internacional de Criocirugía va a colaborar con HM Hospitales en la formación de profesionales médicos para crear una unidad de Crioablación de Mama en Madrid. Será la segunda de España, tras la del Hospital Santa Elena de Torremolinos, que también coordina nuestro centro”, ha señalado en un comunicado Torrecillas.

La criocirugia es un procedimiento mínimamente invasivo para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. Esto se consigue colocando unas agujas o criosondas dentro del tumor y colocando las que sean necesarias para cubrirlo completamente, bajando la temperatura de -183 a -185 °C.

La criosondas son muy finas y llevan en su interior otro circuito por donde circula el gas argón, que es un gas noble presente en la naturaleza. Así, ya que el circuito interior llega hasta el final y no encuentra salida, el gas vuelve por un fino espacio entre ambos conductos, originando una gran descompresión que es la que baja la temperatura hasta esos extremos.

El gas vuelve de nuevo a la máquina saliendo al exterior y nunca entra en contacto con el cuerpo del paciente. La criocirugía se puede realizar cuando el cáncer está en sus inicios y está el órgano confinado, es decir está dentro de un órgano como la próstata el riñón el hueso la mama el hígado, etcétera; y no se ha extendido a otros órganos originando metástasis.

Leer la noticia original en LA OPINIÓN DE MÁLAGA

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